
SEMINARIO DE INVESTIGACIÓN I
IMPACTO EMOCIONAL DE LOS PADRES AUSENTES POR SITUACIÓN DE CÁRCEL COMO
PROBLEMA SOCIAL
UNIVERSIDAD ANÁHUAC PUEBLA
PAOLA DEL
POZO SOTOMAYOR
VERANO 2017
I. Introducción
1.1
Problema de investigación
Necesidades
afectivas en niños con padres ausentes en situación de cárcel como problema
social
1.2
Justificación
La realización de esta investigación es importante y
necesaria, ya que las familias en situación de cárcel suelen ser invisibles
durante este proceso. El cuál los afecta en primera persona haciéndolos
víctimas secundarias. Pocas son las investigaciones que se han centrado en este
problema por ello se cree necesario y útil el trabajo, ya que es una situación
y un foco rojo que merece atención.
La ausencia de los padres tiene varias consecuencias en la
vida de un niño, teniendo varias consecuencias en las diferentes áreas de la
vida de los pequeños. El ritmo de vida y los roles cambian cuando el padre se
ausenta, sin hablar del peso emocional y ético que causa el hecho de la
ausencia de los padres por situación de cárcel en cada niño.
Se sabe que es una población difícil de estudiar pues existen
varias trabas legales que no hacen tan fácil el camino. Por ello, se ha
considerado importante realizar un meta-análisis que compara el hecho de la
ausencia de los padres por situación de cárcel con las afectaciones emocionales
que esto causa en los sus hijos. Se partirá de estudios realizados con
anterioridad para describir y relacionar estos aspectos a nivel descriptivo.
1.3
Objetivos
Objetivo
general: Identificar
las consecuencias que tiene en la vida de los niños la ausencia de los padres
que están en la cárcel convirtiéndose en un problema social
Objetivos
específicos:
·
Observar si tiene alguna repercusión social en el niño
que los padres estén ausentes
·
Observar si tiene alguna repercusión académica en el
niño que los padres estén ausentes
·
Observar si tiene alguna repercusión emocional en el
niño que los padres estén ausentes
·
Identificar cómo a través de las afectaciones
emocionales se vuelve en un problema social
·
Identificar cuáles son las causas sociales de la
ausencia de los padres
1.4
Definición de términos
·
Problema social
·
Afectaciones emocionales
·
Situación de cárcel
1.5
Antecedentes
En el 2014 José Techera de la Universidad Católica de Urugay,
publica un artículo en el cual trata de la experiencia de privación de la
libertad que afectan a los hijos de presos siendo víctimas secundarias de estos
procesos de readaptación de sus padres. El estudio realizado se centró el
conocer la percepción de las personas privadas de libertad y sus hijos sobre el
vínculo afectivo y las condiciones en que estas se dan, es decir las visitas
carcelarias como único medio de contacto con sus padres.
Este mismo año Ileana Filio (2014)
en la Ciudad de San Luis Potosí, escribe un artículo sobre niños con padres en
situación de cárcel, donde trata de las consecuencias que tiene la pérdida de
los padres a causa de estar recluidos en la cárcel rompiendo de cierta forma
con la armonía y vida familiar. Los padres son los pilares para los infantes
por consiguiente ¿qué sucede cuando quien los cuida, es privado de su libertad
siendo desprendido de sus hijos para reformarse en una cárcel? ¿Es posible que
los patrones se repitan en los hijos? La autora habla de esta determinación que
los hijos de padres delincuentes a causa de la ausencia de sus padres pueden
presentar.
Desde el 2004, la Quaker United
Nations Office (QUNO) en Ginebra viene realizando investigaciones sobre las
Mujeres en la cárcel y los hijos (e hijas) de madres encarceladas como parte de
un proyecto conjunto con el Consejo Cuáquero para los Asuntos Europeos. En el
cual se muestras estadísticas de diferentes países, de niños que viven lejos de
su madre a causa de encarcelamiento, o que viven en la cárcel a causa de su
temprana edad. En una de sus publicaciones del 2009 llamada "la niñez
también necesita de sus padres", hace un análisis de la necesidades
afectivas y emocionales de los niños que son escasamente satisfechas por sus
cuidadores o sus padres ausentes.
Analiza estadísticamente diferentes países en los que desafortunadamente
se vive este problema, mostrando cifras grandes que destruyen la vida familiar
de muchas personas.
En otras de las publicaciones de
Quaker United Nation Office del año 2004 llamada "el impacto que el
encarcelamiento de un progenitor tiene sobre sus hijos" se habla
precisamente de esta tristeza y gran afectación emocional permanente que este
tipo de circunstancias provocan en los niños. El autor habla del peso moral que
carga al saber que su padre o madre hizo algo malo por lo cual tiene que pagar
y lo hace vulnerable hacia sus iguales y otras personas de los que son blancos
de burla.
Por último, reinserta es una
fundación que busca concientizar a la sociedad para transformar los centros de
reclusión. Busca ayudar a madres que se encuentran en prisión cuidando de sus
pequeños hasta determinada edad. Tiene diferentes programas de reinserción para
estas personas que ha sabido entrar a diferentes reclusorios para ayudar a las
personas en situación de cárcel y que se sostiene a través de donaciones y
ayuda de voluntarios.
II. MARCO TEÓRICO
2.1
Desarrollo
emocional de los niños
2.1.1
Necesidades
emocionales de los niños
Es
importante abordar las etapas del desarrollo emocional infantil para
fundamentar la importancia de la presencia de los padres. Para lograr esto
hablaremos del apego emocional, que es el término que se usa para describir los
lazos fuertes que se tienen con las personas que tiene una significación
especial en las vidas de los pequeños. Bowlby quien habla de este término dice
que un apego sano debe ser recíproco, los bebés se apegan a sus padres y los
padres a los bebés, ya que dependen totalmente de ellos al comienzo de su
infancia. Los padres son atraídos normalmente por sus bebés, pero los bebés les
toma tiempo desarrollar un apego genuino (Shaffer, 2007).
2.1.2
Apegos
en la infancia
A
continuación, se explican las diferentes fases por las que pasan los bebés al
desarrollar un apego.
La
primera etapa es la fase asocial de cero a seis semanas, donde el pequeño al
ser tan pequeño es considerado asocial, ya que responde de manera igual y en su
mayoría de forma agradable a todos los estímulos a los que está expuesto. La
segunda fase es la de los apegos indiscriminados de las seis semanas a los
siete meses, en la cual prefiere estímulos de humanos que de objetos y es
probable que protesten si algo no es de su agrado. La tercera fase es la de los
apegos específicos, entre los siete y los nueve meses, cuando los bebés se
apegan a un acompañante cercano, por lo general la madre. Y por último la fase
de apego múltiple a partir de los 9 meses, forman apegos con otros acompañantes
que no son su objeto de apego primario y puede ser que tengan apego a más de
tres personas, por lo general padres y abuelos o hermanos (Shaffer, 2007).
A
la par del desarrollo de estos apegos, también el bebé comienza a experimentar
dos reacciones emocionales fuertes, ya que son expuestos a reacciones
emocionales negativas comunes que crean en el pequeño síntomas de ansiedad ante
extraños y ansiedad ante la separación. Es muy común ver a un bebé llorar si su
madre se desaparece de su vista, esto sucede precisamente por esta ansiedad de
la que se habla. Esto sucede cuando los pequeños ya han formado un apego
primario y temen perderlo, ya que solo con ellos se sienten protegidos y este
proceso termina aproximadamente a los 18 meses de edad, cuando son capaces de
entender que si mamá desaparece por unos momentos no significa que no
regresará. Esto es un proceso normal en los pequeños, pero también es
considerado como el primer estado emocional negativo, que si no es bien
manejado, puede volver inseguro a los niños y la ansiedad puede permanecer en
ellos causando conductas nerviosas en él (Shaffer, 2007).
2.1.3
Cuatro tipos de apegos
Cabe
mencionar que existen cuatro tipos de apego: seguro, resistente, evasivo y
desorganizado. Definiremos cada uno comenzando por el apego seguro.
Este
primer afecto que es el seguro, es aquel en el cual el vínculo del bebe y el
cuidador es sano, el recibe con agrado el contacto de su madre o padre y usa a
esta persona como una base segura desde la cual explora el mundo.
El
apego resistente se refiere al vínculo inseguro entre el bebé y el cuidador,
donde el bebé protesta continuamente ante alguna separación momentánea o larga
y si esto sucede, se resiste al contacto con el cuidador después de una
separación, pero necesita tenerlo cerca, suele ser un poco ambiguo.
El
apego evasivo es el vínculo inseguro caracterizado por poca protesta por la
separación y una tendencia a evitar o ignorar al cuidador.
Por
último, el apego desorganizado sucede cuando el bebé tiene a buscar al cuidador
pero al tenerlo cerca lo evita en un círculo incansable (Shaffer, 2007).
La teoría de los apegos concluye que
los cuidadores constituyen un papel esencial en el desarrollo emocional de los
niños, ya que son su primer referente de seguridad y amor. La capacidad del
bebé para reconocer e interpretar emociones se da a partir del apego con los
padres y sus cuidadores primarios, de ahí la importancia de que este exista. El
cuidador sensible y afectuoso se asocia con el desarrollo de apego seguro,
mientras que el cuidador inconsistente, negligente, invasor y abusivo preside a
apegos negativos o inseguros. Un problema común en los niños es que si no
tuvieron un apego seguro en los primeros años de su infancia suelen ser
retraídos y apáticos y más tarde pueden padecer problemas de comportamiento,
deficiencias intelectuales y trastornos de apegos reactivos es decir buscar lo
que no tuvieron en la primera infancia. Estos pequeños a menudo suelen
recuperarse, pero para que esto suceda se necesita de intervención profesional
y muchas veces esto no sucede porque no hay alguien que vea por ellos (Shaffer,
2007).
2.2
Afectaciones
emocionales por la ausencia de los padres
Como ya se mencionó anteriormente un
niño que no ha tenido un apego seguro por parte de sus padres, suele tener
ciertas deficiencias emocionales que luego se pueden ver reflejadas en su
comportamiento y en las diferentes áreas de su vida, ya sea colegio, vida
familiar, social, etc.
2.2.1
Necesidades fisiológicas y emocionales en relación a los padres
Es importante mencionar que los niños
tienen necesidades tanto fisiológicas como emocionales. La satisfacción de esta
necesidad permite al niño vincularse con sus padres y las personas que lo
rodean, tejer lazos con su medio ambiente y natural, desarrollando un
sentimiento de pertenencia a una comunidad. Los niños necesitan tener un
contexto de seguridad emocional y disponer de lazos afectivos con adultos que
les brinden esta seguridad. Para poder desarrollarse emocionalmente sanos
necesitan lazos estables y continuos, pero esto no es garantía para todos los
niños. Muchos niños están expuestos a situaciones familiares muy complicadas en
las que vivir eso es casi imposible y estos ambienten destructivos favorecen al
apego desorganizado o destructivo que crea niños frágiles emocionalmente,
desconfiados, con comportamientos disruptivos, incapaces de desenvolverse
pacíficamente con los demás. Para los niños es muy importante sentir que son
importantes para alguien, esto les ayuda a formar una autoestima sana y a no
sentirse solos (Barudy, 2005).
2.2.2
Afectaciones emocionales de tristeza y timidez
Cuando los padres se ausentan, las
afectaciones que ocurren en los niños como ya se ha dicho son la timidez y la
tristeza. ¿Cuántas veces han escuchado frases como “sean alegres como los
niños”, “es feliz como un niño”? Normalmente relacionamos la alegría con niños
y así debería ser, porque por naturaleza los pequeños son sencillos y disfrutan
hasta de los detalles insignificantes del día a día, pero la cruda realidad de
algunos niños es que ante las situaciones adversas esa alegría que debería
caracterizarlos desaparece y en su rostro se dibuja tristeza y desánimo
continuamente. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo pierden los niños esta espontánea
alegría por vivir? Hoy en día la tristeza y la timidez son muy comunes en
niños, algo que antes se veía solo en adultos agobiados por la vida. Se han
hecho estudios donde se ha visto que la depresión es común en niños y esto en
gran medida se debe a la ausencia de amor paternal y maternal. Esta depresión
puede ser causada por vivencias traumáticas y afecta a la interacción social de
los niños. (Seligman, 1999)
Un niño triste suele ser un niño
tímido e inseguro de sí mismo. La timidez en la infancia se define como una
conducta que se caracteriza por un déficit acusado en las relaciones
interpersonales y una tendencia de escape o evitación del contacto social con
otras personas (Seligman, 1999). Esto es causa de un apego inseguro o
inexistente y suele suceder más común de lo que se imagina.
2.3
Niños con
padres ausentes por situación de cárcel
2.3.1
Generalidades y vínculo afectivo con los padres
A partir de esta reflexión acerca del
desarrollo emocional de un niño, puede pasarse al tema central de esta
investigación que es la situación emocional de los niños con padres ausentes
por situación de cárcel. Ya se ha dicho que la presencia de los padres es muy
importante en el desarrollo emocional del niño. La ausencia de los padres
significa un hueco en la atención y el cariño que necesitan para la aventura de
crecer. El crecer es un proceso doloroso y si lo hacen solos es aún más
difícil.
Desde la vivencia psicológica, Bowlby
sostiene que el vínculo afectivo entre padre - hijo/a se establece a partir de
un apego primario, como una necesidad primaria que nunca desaparece por
completo, pues permanece a lo largo de toda la vida del sujeto (lazos
amorosos), lazo de afecto con las fi guras parentales, tanto con la madre como
con el padre, no reductible al sexo (Bowlby, 1980).
Si bien podemos afirmar que no
desaparece, este lazo adquiere nuevas características a partir de la privación
de libertad, en este caso del padre, que lleva a la separación, irrumpiendo en
un principio abruptamente en la cotidianeidad y estructurando una nueva forma
de relación.
2.3.1.1
Papá tras las rejas
Por lo común, el encarcelamiento del
padre tiene un impacto negativo en los niños y niñas; éste puede verse
exacerbado por las condiciones de cárcel que pudieran evitar que un hombre
cumpliera con su papel de padre. Si los niños y niñas logran mantener contacto
con su padre encarcelado, y el padre se siente incapaz de desempeñar su papel
paterno de manera efectiva bajo las condiciones penitenciarias, es probable que
el efecto adverso sobre los niños/las niñas se amplifique.
2.3.1.2
Concepto de paternidad y nuevos roles
Tras el encarcelamiento de su
progenitor(a), los niños probablemente tendrán que asumir nuevos papeles en el
hogar a fin de apoyar en las labores domésticas y en lo emocional y económico a
otros miembros de la familia. La
relación con su madre/padre encarcelada/o y las relaciones con otras personas
de su entorno se verán por lo general afectadas. Tal vez tengan que mudarse de barrio, de casa
o de escuela a causa del encarcelamiento materno/paterno. Más, en general, los sistemas de justicia
penal en todo el mundo aún no reconocen estos impactos. Muchos de ellos no registran la información
sobre los hijos de los presos, a veces ni siquiera en relación a si la persona
encarcelada tiene o no hijos. Se han
hecho algunos esfuerzos por compensar estas fallas pero principalmente a nivel
individual o local, más que haber cambios en los procedimientos y estructuras
oficiales hacia colocar los intereses de los niños en el centro de todas
aquellas cuestiones que del contexto carcelario les afecta (Robertson, 2007).
2.3.1.3
Falta de contacto por procesos legales
La probabilidad de mantener una
relación con sus hijos es muy escasa, esto debido a las tantas leyes que
regulan las visitas carcelarias, por no ser un espacio adecuado para ser
visitado por niños. El mantenimiento del vínculo a través de las visitas
aparece en el discurso de los presos como especialmente importante, tanto como
contacto con el mundo exterior como por su condición de padre como marca de
identidad, aunque, como ya se dijo, aparece un discurso ambiguo en cuanto al
sentimiento de angustia que les provoca ser vistos por sus hijos en las condiciones
actuales de privación de libertad (Terchera, 2012). Es un peso emocional en los
padres que se refleja también en sus hijos.
2.3.2
Impacto emocional
El encarcelamiento, o incluso el sólo arresto,
de un(a) progenitor(a) comúnmente provocará fuertes reacciones en sus hijos y,
aunque éstas varían mucho, entre ellas puede haber: tristeza, rabia,
preocupación y una sensación de pérdida; también variarán de un niño a otro:
“Algunos niños ya están acostumbrados aún antes del encarcelamiento a que sus
padres estén poco presentes. Algunos niños tienen padres que son impredecibles
debido a episodios depresivos o al consumo de drogas y alcohol. Otros padres, en cambio, eran muy activos y
presentes para los niños antes de ir a la cárcel o prisión. Aún dentro de un
mismo contexto cultural y penal, los efectos del encarcelamiento [de una
persona] sobre los miembros de su familia tienden a variar de acuerdo con la
relación previa, el tipo de delito, los sistemas de apoyo social y otros
factores sociodemográficos (Robertson, 2007).
El impacto del encarcelamiento de una
madre o padre en los niños puede ser profundo y perdurable. Por lo común, los hijos de presidiarios son
por ello discriminados y estigmatizados11 y sufren de traumas, miedos, vergüenza,
culpa y baja autoestima (Robertson, 2007).
Cada niño/a tendrá un nivel de
comprensión diferente sobre el encarcelamiento de su madre/padre. Algunos niños –particularmente los más
pequeños– reciben información incompleta o explicaciones imprecisas sobre la
ausencia de su madre/padre. Por otra parte, el que [dentro de una misma
familia] unos hijos sepan del encarcelamiento y otros no, puede crear un
conflicto en los niños que sí saben: por un lado, querer mantener el
encarcelamiento en secreto; por el otro, querer decir la verdad a sus
hermanitos/as. (Robertson, 2007).
Los sentimientos y reacciones de los
niños irán cambiando conforme a las diferentes etapas del ciclo de justicia
penal por las que la madre o padre va pasando: “de la experiencia traumática
del arresto a la anegante incertidumbre en el período de prisión preventiva y
el juicio, y las diferentes experiencias de las familias al lidiar con
sentencias de diferente duración”.27
Como ya se dijo antes, cada niño responderá de manera diferente ante el
encarcelamiento de su padre/madre: pocos de ellos sufrirán todos los efectos
mencionados, y algunos incluso quizá no presenten ninguno de ellos. Aún dentro de una misma familia, los
diferentes hijos reaccionarán de maneras muy diferentes ante el encarcelamiento
de su progenitor(a). Lo anterior tal vez
dependa de: su edad o posición dentro de la familia (los hijos más grandes
pueden sentir que deben asumir una mayor responsabilidad o ‘ser fuertes’ para
apoyar a sus hermanos y hermanas más pequeños, mientras que los más pequeños
pueden presentar dificultades
REFERENCIAS
Barudy Jorge. (2005). Los buenos tratos a la
infancia: parental, apego y resiliencia. México DF: Gedisa.
Filo, I. (2014). Niños con padres en situación
de cárcel. La Brecha. Retrieved 15 October 2016, from
https://labrecha.me/2014/01/09/ninos-con-padres-en-situacion-de-carcel/
Reinserta - Trabajando con el México
invisible. (2013). Reinserta.org. Retrieved 19 June 2017, from
http://reinserta.org/about.html
Roberton, O. (2007). El imparto que el
encarcelamiento de los progenitores tiene sobre los hijos (1st ed., pp. 1-41).
Geneva Suiza: Quaker United Nations Office. Retrieved from
http://www.quno.org/sites/default/files/resources/ESPAN%CC%83OL_The%20impact%20of%20parental%20imprisonment%20on%20children.pdf
Rosenberg, J. (2009). La niñez también
necesita de su papá: Hijos e hijas de padres encarcelados (pp. 1-27). Geneva,
Suiza: Quaker United Nation Office. Retrieved from http://www.quno.org/sites/default/files/resources/ESPAN%CC%83OL_Children%20need%20dads%20too.pdf
Terchera José. (2012). Los “hijos de los
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David R.. (2007). Psicología del desarrollo. Capitulo 4-5. Georgia: Thomson




